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miércoles, 15 de abril de 2015

'Bodas de Sangre' de Federico García Lorca

Aquí podemos leer la verdadera historia de la obra de teatro que escribió:

El Mundo

El Ideal

Blog

Obra completa para leer





Una historia real...

En el periódico El Defensor de Granada, Federico García Lorca, leyó la crónica de una tragedia ocurrida dos días atrás en el campo de Níjar (Almería).
Cuando Francisca Cañada cruzó el umbral de aquella puerta, poco podía imaginar que la boda de la que estaba huyendo escribiría con sangre su historia en las páginas de la literatura española.


Cortijo del Fraile, escenario de los hechos


El amor y la traición, la tradición y el instinto, el honor y la muerte se conjugaron aquella noche sin luna.
El diario contaba la historia de una mujer de 20 años, Francisca Cañada Morales que, horas antes de celebrar su boda se fugó con su primo hermano, Francisco Montes Cañada, diez años mayor que ella, de quien siempre estuvo enamorada.
Francisca Cañadas, la Novia


En aquella época y según las costumbres nupciales de los campos de Níjar, las bodas se celebraban de madrugada. La de Francisca Cañada con Casimiro Pérez Pino, un joven de la comarca, se celebraría a las tres de la mañana en la iglesia de Fernán Pérez, una pedanía cercana al cortijo donde vivía la novia.
El novio había salido antes para atender los preparativos de la boda, como era costumbre. Todo transcurría según lo previsto, pero aún así, había algo raro, algo que la hermana mayor de la novia percibía en el ambiente.
Casimiro Pérez, el Novio

Alguien había visto a la madre de su primo Paco Montes haciendo buñuelos en su propia casa. "Es que esa boda de hoy puede que se celebre aquí", comentó a una vecina. Hay quien piensa que no sólo la boda sino también la fuga había sido apañada de antemano. Las malas lenguas aseguran que el padre de la novia había acordado con su hermana (madre de Paco Montes) la huida de sus hijos.
Cuando llegaron al cortijo, el novio se había echado a descansar un rato en una de las habitaciones. Entre el bullicio de los invitados, Paca Cañada buscó el momento para hablar a solas a su primo. Estas fueron sus palabras tal y como cuenta el romance:

"Pues mi primo no quería,
no sólo a mí, ni a mi nombre.
Lo invitamos a la boda
pudimos hablar.
Le dije hazme feliz
me dijo vente conmigo
le dije llena de gozo
en la calle espérame.
Salí y me monté en su mulo
empezamos a correr".

No llegaron lejos. Al notar la ausencia de la novia, los invitados sospecharon algo. Una de las hermanas pensó que se había tirado a un pozo. Pero la falta del primo y de su mula despejaron la incógnita.
El hermano del novio, José Pérez y la hermana de la novia se agazaparon detrás de unas palmas en un cruce de caminos. Allí esperaron a la pareja dispuestos a vengar el honor del novio y el ultraje de la familia.


José Pérez, hermano del novio, condenado a tres años de cárcel por asesinato.

A unos ocho kilómetros del Cortijo del Fraile, en el camino de la Serrata hay un muro. Ahí ocurrió la tragedia. En la pelea, Carmen agarró a su hermana por el cuello hasta darla por muerta. José Pérez arrebató la escopeta a Paco Montes y le pegó tres tiros. Cuentan las crónicas que, cuando ella despertó, pedía a gritos que también le dieran un tiro de gracia.



Carmen Cañadas, hermana de la Novia, condenada por intentar estrangular a su hermana Francisca

La novia se encerró en vida a purgar su culpa. Casimiro Pérez, el novio plantado, no volvió a ver a Paquita Cañada. Se casó con otra mujer y se fue a trabajar a San José, donde murió en 1990 a los 92 años.

viernes, 9 de enero de 2015

domingo, 14 de diciembre de 2014

Caligramas

CALIGRAMAS


Un caligrama es una poesía con forma.
Caligrama: poema cuyos versos se disponen dibujando imágenes.
Caligrama:Son composiciones tipográficas que reproducen la forma del factor literario que motiva, desarrolla o explica la narración. Tuvieron su origen en el surrealismo literario. Consiste en jugar con la disposición espacial del texto. Es un recurso de poética, principalmente.
CaligramaApollinaire001
Apollinaire
Un caligrama (del francés calligramme) es un poema visual en el que las palabras "dibujan" o conforman un personaje, un animal, un paisaje o cualquier objeto imaginable.
Debemos al poeta vanguardista Guillaume Apollinaire la moda de la creación de este tipo de poemas visuales en el siglo XX. La influencia de Apollinaire en la poesía posterior a 1918 supuso la creación de numerosos ejemplos de poemas visuales en diversas lenguas y culturas.
Cabe recordar no obstante que los orígenes del caligrama se remontan a la antigüedad, y se conservan en forma escrita desde el período helenístico griego
Poesía visual y fonética 

Parte de la búsqueda constante de los poetas es el redescubrir nuevas formas de expresión de la palabra.

Dentro de estos movimientos encontramos aquellos en donde la palabra se presenta como una expresión principalmente visual o auditiva, que bajo ciertas circunstancias producen un efecto todavía más profundo en el lector.










Programa para hacer caligramas.

Otro programa para hacer caligramas

El proceso creador en Poesía.

Aquí tienes ejemplos de originales de poetas consagrados.


Poema Pax, de Rubén Darío


Juan Ramón Jiménez 



Poema "Tarde" de Juan Ramón Jiménez










Poema de Federico García Lorca, de su libro Poeta en Nueva York





Otro poema de ese mismo libro:



Poema de José Hierro dedicado a Antonio Machado


Poema de José Hierro, de 1982


La poesía contemporánea I. El Grupo poético del 27

Para repasar lo visto en clase.

Para conocer este grupo de poetas, puedes empezar por aquí.

Para profundizar en estos poetas, debes visitar esta página.

Antología poética para trabajar en clase.

Documental Breve realizado por una alumna:





Comentario del siguiente poema:

Llanto por Ignacio Sánchez Mejías

El poema recitado











La cogida y la muerte 

A las cinco de la tarde.

Eran las cinco en punto de la tarde.

Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.

Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.

Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.

Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.

Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.

Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.

Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.

Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.

En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.

¡Y el toro, solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.

Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,

cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,

la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

A las cinco en punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.

Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.

El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.

El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.

A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.

Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.

Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,

y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!


La sangre derramada. 

¡Que no quiero verla!

Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.

¡Que no quiero verla!

La luna de par en par,
caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras

¡Que no quiero verla¡

Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!

¡Que no quiero verla!

La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.

No.

¡Que no quiero verla!

Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.
¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!
No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes,
mayorales de pálida niebla.
No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada,
ni corazón tan de veras.
Como un rio de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué gran serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!
Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!
No.

!Que no quiero verla!

Que no hay cáliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.

!Yo no quiero verla! 


Cuerpo presente. 

La piedra es una frente donde los sueños gimen
sin tener agua curva ni cipreses helados.
La piedra es una espalda para llevar al tiempo
con árboles de lágrimas y cintas y planetas.

Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas
levantando sus tiernos brazos acribillados,
para no ser cazadas por la piedra tendida
que desata sus miembros sin empapar la sangre.

Porque la piedra coge simientes y nublados,
esqueletos de alondras y lobos de penumbra;
pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego,
sino plazas y plazas y otras plazas sin muros.

Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido.
Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
la muerte le ha cubierto de pálidos azufres
y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.

Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca.
El aire como loco deja su pecho hundido,
y el Amor, empapado con lágrimas de nieve
se calienta en la cumbre de las ganaderías.

¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa.
Estamos con un cuerpo presente que se esfuma,
con una forma clara que tuvo ruiseñores
y la vemos llenarse de agujeros sin fondo.

¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice!
Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón,
ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente:
aquí no quiero más que los ojos redondos
para ver ese cuerpo sin posible descanso.

Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura.
Los que doman caballos y dominan los ríos;
los hombres que les suena el esqueleto y cantan
con una boca llena de sol y pedernales.

Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra.
Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.
Yo quiero que me enseñen dónde está la salida
para este capitán atado por la muerte.

Yo quiero que me enseñen un llanto como un río
que tenga dulces nieblas y profundas orillas,
para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda
sin escuchar el doble resuello de los toros.

Que se pierda en la plaza redonda de la luna
que finge cuando niña doliente res inmóvil;
que se pierda en la noche sin canto de los peces
y en la maleza blanca del humo congelado.

No quiero que le tapen la cara con pañuelos
para que se acostumbre con la muerte que lleva.
Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido.
Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar! 


Alma ausente 

No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.

No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y monjes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.

Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.

No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de tu boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.
Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos. 




miércoles, 3 de diciembre de 2014

Juan Ramón Jiménez




Biografía
"Nací en Moguer, la noche de Navidad de 1881. Mi padre era castellano y tenía los ojos azules; y mi madre, andaluza, con los ojos negros. La blanca maravilla de mi pueblo guardó mi infancia en una casa vieja de grandes salones y verdes patios. De estos dulces años recuerdo que jugaba muy poco, y que era gran amigo de la soledad.."

Aquí relata la añoranza de su infancia que él evocará llena de ventanas y puertas desde las que contempla el mundo. Un mundo, el andaluz, tremendamente clasista, visto por un niño, consentido y solitario, como él mismo se ve en una carta dirigida a su prima María. Estos recuerdos se convierten en elementos poéticos, como la luz, el mar... Pero no los ha vivido, sino contemplado. Así se construye la poética de un hombre solitario y apasionado contemplador. En esta tarea, su gran compañera siempre será la soledad, referida en sus poemas de manera recurrente. Soledad introspectiva con la que busca la emoción ante la visión de la belleza.
En la adolescencia parte a Sevilla con la intención de hacerse pintor y abogado. Pero, nunca acabará Derecho pues las artes (pintura y poesía) le atrajeron más. La familia del poeta, "culta, tradicionalista y conservadora", no se opuso; muy al contrario, contó con el apoyo de ellos, en especial de su madre. La economía familiar se lo permitía. En Sevilla, aún adolescente, la lectura de Bécquer le había puesto en contacto con la poesía. Por la poesía, contraviniendo la voluntad de su padre, deja sus estudios.
En el año 1900, con 19 años, se traslada a Madrid, donde entra en contacto con los grandes poetas modernistas. Especial es la admiración que sentirá hacia Rubén Darío. Publica sus dos primeras obras Nínfeas y Almas de Violeta, cuyos títulos son sugeridos por Villaespesa y Rubén Darío.
Antes del verano vuelve a Moguer enfermo de neurosis depresiva. Un año después su familia le interna en un sanatorio francés para enfermos mentales, escribe Rimas bajo influencia de los simbolistas y parnasianos franceses. En septiembre es ingresado en el sanatorio del Rosario de Madrid. En la habitación del sanatorio organiza reuniones a las que asisten Machado, Valle-Inclán, Benavente... Allí pasa dos años de grato recuerdo.
En 1905, una nueva crisis depresiva le lleva a Moguer. En este viaje pergeña Platero y yo y sigue escribiendo poesía amorosa bajo el signo del simbolismo; así es el poema El viaje definitivo.
Los años siguientes serán duros para el poeta. Se agudiza su crisis depresiva a lo que se une el descalabro económico de la familia.




En 1911, animado por Ramón Gómez de la Serna, decide vivir definitivamente en Madrid. Sin embargo, se irá alejando del vanguardismo de éste atraído por el ambiente intelectual de la Residencia de Estudiantes. Allí se instala en 1913, año en que conoce a Zenobia Camprubí Aymar, de quien se enamora profundamente. Tras sus primeras negativas y gracias a la insistencia del poeta, como refleja uno de sus mejores libros de poemas de amor, Estío, conseguirá su propósito, siendo finalmente aceptado por la cultísima Zenobia.


En 1916, Juan Ramón viaja a Estados Unidos para casarse con Zenobia. Este acontecimiento será decisivo para la vida y obra del poeta. Había prometido a su amada el libro de poemas más hermoso jamás escrito. Lo cumplirá en parte con Diario de un poeta recién casado. Pero, el redescubrimiento del mar se convierte en uno de sus más importantes símbolos poéticos, hasta el punto de que cambiará luego el título a este libro por Diario de poeta y mar. Esta obra supone la frontera entre las dos grandes etapas en que suele dividirse su obra: la poesía sensitiva (1898-1915) y la intelectual(1916-1936). Es una poesía pura con una lírica muy intelectual, a menudo de difícil comprensión para muchos lectores. Durante este viaje, contacta con la poesía anglosajona, su mujer será la traductora de Rabrindanath Tagore.
Cuando vuelve a Madrid encabeza movimientos de renovación poética, logrando una gran influencia en los inicios de la más prolífica generación del siglo XX; la Generación del 27. Su libro Eternidades (1918) es uno de los más influyentes en la poesía española del siglo pasado. Sin embargo, las nuevas corrientes literarias que llegan a España a finales de los años veinte, especialmente el Surrealismo, harán que los de esta Generación vayan dando la espalda al ideal de poesía pura de Juan Ramón.
De 1921 a 1927 publica en revistas parte de su obra en prosa. De 1925 a 1935 publica sus Cuadernos, en los que aparece casi todo lo que escribe en este periodo: poemas, cartas, retratos líricos de escritores y recuerdos literarios.
En 1936 estalla la guerra civil y se mantiene fiel del lado republicano llevando un importante labor de acogida de niños huérfanos. Juan Ramón y Zenobia marchan a Washington, habiendo dejado sus ahorros para atender a los huérfanos; él será el agregado cultural de la Embajada de España. Es invitado a dar conferencias en la Universidad de Miami. Con la victoria de Franco en la guerra, el matrimonio decide mantenerse en América en el exilio. La tendencia depresiva del poeta hará que el exilio le aleje de la realidad e intensifique su aislamiento social. Durante estos años recibe el reconocimiento literario en toda América.
En 1950, se instalan en Puerto Rico, que se convertirá en su segunda patria. Zenobia es operada de cáncer de matriz en1951, en 1954 se agrava la situación de la esposa.
Octubre de 1956 tiene para el poeta dos caras: la concesión del Premio Nobel de Literatura el día 25 y la muerte de Zenobia el día 28 en la clínica Mimiya de Santurce (Puerto Rico). Juan Ramón se recluye en su casa, en la más absoluta oscuridad.
"...Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando,
y se quedará mi huerto con su verde árbol
y con su pozo blanco.
Todas las tardes el cielo será azul y plácido,
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las esquilas del campanario.
Se morirán los que me amaron
y el pueblo se hará nuevo cada año;..."
El 29 de mayo de 1958, totalmente desolado, muere en la misma clínica que su esposa. El 6 de junio, su sobrino Francisco Hernández-Pinzón traslada los cuerpos de Zenobia y Juan Ramón a España, cumpliendo el deseo de sus tíos. Tras varios días de celebraciones y homenajes, reciben sepultura definitiva en el Cementerio de Jesús, Moguer.
Pocas veces podrás oír a un poeta, recitando sus propias poesías: 

textos para comentar en clase


Viene una esencia triste, de jazmines con luna…
(La soledad sonora, 1911)

Viene una esencia triste de jazmines con luna
y el llanto de una música romántica y lejana...
De las estrellas baja, dolientemente, una
brisa con los colores nuevos de la mañana...
Espectral, amarillo, doloroso y fragante,
por la niebla de la avenida voy perdido,
mustio de la armonía, roto de lo distante,
muerto entre rosales pálidos del olvido...
Y aún la luna platea las frondas de tibieza
cuando ya el día rosa viene por los jardines,
anegando en sus lumbres esta vaga tristeza
con música, con llanto, con brisa y con jazmines.



De "Diario de un poeta recién casado"

texto 1

MOGUER


Moguer. Madre y hermanos.
El nido limpio y cálido…
¡Qué sol y qué descanso
de cementerio blanqueado!
Un momento, el amor se hace lejano.
No existe el mar; el campo
de viñas, rojo y llano,
es el mundo, que el mar adorna sólo, claro
y tenue, como un resplandor vano.
¡Aquí estoy bien clavado!
¡Aquí morir es sano!
¡Este es el fin ansiado
que huía en el ocaso!
Moguer. ¡Despertar santo!
Moguer. Madre y hermanos.

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texto 2

Hoy eres tú, mar de retorno...
Hoy eres tú, mar de retorno;
hoy, que te dejo,
eres tú, mar!
                           ¡Qué grande eres,
de espaldas a mis ojos,
jigante negro hacia el ocaso grana
con tu carga chorreosa de tesoros!

-Te quedas murmurando
en un extraño idioma informe,
de mí; no quieres nada
conmigo; entre tu ida
y mi vuelta
resta el despego inmenso
de una eterna nostaljia.-

... De repente, te vuelves
parado, vacilante,
borracho colosal y, grana,
me miras con encono
y desconocimiento
y me asustas gritándome en mi cara
hasta dejarme sordo, mudo y ciego...
Luego te ríes, y cantando
que me perdonas,
te vas, diciendo disparates,
imitando gruñidos de fieras
y saltos de delfines
y piadas de pájaros;
y te hundes hasta el pecho
o sales, hasta el sol, del oleaje
-San Cristóbal-,
con mi miedo en el hombro acostumbrado
a levantar navíos a los cielos.
Me siento perdonado. Y lloro, mar salvaje,
toda tu agua de hierro, luz y oro!

                                                                 (14 de junio.)  


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textos sacados de Diario de un poeta recién casado:



ESTÍO
Fue un amor momentáneo, sin pasado y sin porvenir; triste porque lo dio todo 
sin esperar nada, porque surgía porque sí. Viviendo a su alrededor y maltratando. 
Desde lo alto del mirador se veía el campo y el río, confusamente, con vaguedades
 verdes, y de plata, entre la bruma sombría de la noche. Por el naciente, sobre 
los negros pinos recortados en un cielo blando, nacarino y como hollado, la 
luna subía dramática y celeste… Y del jardín bajo subía una penetrante esencia 
de jazmines moriscos, y las fachadas lascivas de las casas eran , sobre el azul de 
terciopelo de la noche, espectrales, goyescas, encendidas por el resplandor de 
la iluminación de la plaza en feria y por las bengalas azules, amarillas, granates de 
los fuegos artificiales…

Una música de metal amarillo elevaba a los luceros su vals agrio y romántico, lleno 
de anhelos estériles, de nostaljias sin eco, de dolor bajo y sin consuelo.

Es un recuerdo de estío, que está en mi vida como un jazmín blanco, isla de mar
y sombra.


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No sé si el mar es, hoy
-adornado su azul de innumerables
espumas-,
mi corazón; si mi corazón –hoy
adornada su grana de incontables
espumas-,
es el mar.
Entran, salen
uno de otro, plenos e infinitos,
como dos todos únicos.
A veces, me ahoga el mar el corazón,
hasta los cielos mismos.
Mi corazón ahoga el mar, a veces,
hasta los mismos cielos.

(Diario de un poeta recién casado)

Aquí tienes el libro completo para leer










Antonio Machado

BIOGRAFÍA DE ANTONIO MACHADO: 
VIDA DE MACHADO EN SU ESTANCIA EN SORIA

Cinco años en la tierra de Soria, hoy para mí sagrada –allí me casé; allí perdí a mi esposa, a quien adoraba—, orientaron mis ojos y mi corazón hacia lo esencial castellano…” (Prólogo a la tierra de Alvargonzález )



Antonio Machado llega en mayo de 1907 con 32 años a Soria tras aprobar las oposiciones a Lengua Francesa en abril.



El poeta parece ser que visitó por dos veces la capital soriana antes de instalarse definitivamente para el comienzo del curso académico. En la primera ocasión se dirige al instituto para presentarse al director y pedir que sea el profesor suplente quien finalice el año académico, pues ya es época de exámenes


Se instala en una pensión de la calle del Collado 50 esquina con la calle Instituto en donde eran dueños de la misma Isidoro Martínez y Regina Cuevas, tía de Leonor Izquierdo.

A pesar del poco tiempo que permanece en esta visita, probablemente no resistirá el impulso de conocer los parajes de la que será su “patria chica” durante 5 años, siendo paseo principal San Polo y San Saturio.

A este respecto corresponden estos primeros versos, ORILLAS DEL DUERO

¡Primavera soriana, primavera
humilde, como el sueño de un bendito,
de un pobre caminante que durmiera
de cansancio en un páramo infinito!
¡Campillo amarillento,
como tosco sayal de campesina,
pradera de velludo polvoriento
donde pace la escuálida merina! 



Pensión en la Calle del Collado, 54


Paseo San Saturio



Antonio tendrá por delante todo el verano para disfrutar de Madrid antes de “recluirse” definitivamente por un periodo de 8 meses dedicado a sus labores docentes. Cuando llega Octubre para el comienzo del curso se instala en la misma pensión del Collado que en el primer viaje



En diciembre Isidoro Martínez y su esposa Regina Cuevas deciden abandonar Soria y ceden la pensión a la hermana de ésta, Isabel Cuevas, que viene con su esposo Ceferino Izquierdo, y tres hijos; Leonor, Antonia y Sinforiano. Estos trasladan la pensión a la Calle Estudios, 7 esquina con Teatinos.

Aula Machado



El Poeta enseguida se fija en la hija mayor llamada Leonor de 14 años que es muy solícita y cordial con los huéspedes y que seguramente le aporta esa alegría propia de la juventud que siempre ha echado de menos en sí mismo.





Comienza el curso escolar y el profesor Machado solo tiene dos clases de 7 y 8 alumnos, con lo cual dispone de tiempo suficiente para dar rienda suelta a la contemplación de la Naturaleza, que luego se convertirá en inspiración para hermosos versos. No parece mantener mucha relación con los demás profesores excepto con el profesor Federico Zunón que ocupa la misma pensión. Alguna parada en el casino Amistad para tomar café y leer el periódico. Baja hasta el paseo entre San Polo y San Saturio y ahonda en la belleza del paisaje de la Soria que luego tanto amará y que convertirá en la gran obra de la poesía universal “Campos de Castilla”.



Durante el comienzo de este curso escolar Machado va a compatibilizar sus clases en el Instituto con las que imparte de forma desinteresada en la Escuela de Artes y Oficios a obreros de la capital soriana. Es decir desde un primer momento se produce en el poeta hacia las gentes de Soria, un altruismo e implicación en la problemática social y económica, que no se ha mencionado lo suficiente y que es fácilmente comprobable. Así queda reflejado este dato en el Avisador Numantino, el 10 de octubre de 1907 (Ver "Hemeroteca Antonio Machado")(dato proporcionado por Jesús Bozal Alfaro, director de la Escuela Oficial de Idiomas de Soria). Este acontecimiento en la vida de Machado es la antesala de otros, como la creación de la Universidad Popular Segoviana, donde también impartiría clases gratuitas a las gentes mas humildes.


En Marzo de 1908 es nombrado Vicedirector del Instituto.
Antonio Machado cumple religiosamente con sus clases, mientras empieza a tomar confianza con la joven de la que hace partícipe de una atención preferencial. Leonor es aficionada a la poesía encontrando en el poeta, canal de expresión de sus emociones. De vez en cuando se la encuentra en sus paseos por San Saturio y la sigue a distancia. Ésta, siendo consciente de los sentimientos del primero se lo hace saber a sus amigas. Parece ser que en estos momentos hay un chico que la pretende, barbero de profesión. Consciente de ello el poeta y celoso de los pretendientes, inventa una estratagema para hacer saber a la joven sus sentimientos. Deja como olvidados encima de una mesa un fragmento de una de sus poesías que dice:


“Ay, si la niña que yo quieropreferirá casarse,
con el mocito barbero”


Leonor se dará enseguida por aludida, y le reprochará con un gran disgusto que piense de esta forma. Señal se convertirá ésta, de ser correspondido por una niña de 14 años en este momento que admira profundamente al poeta y sus versos. Enseguida entran en relaciones. Se produce en Machado una transformación en su visión de Soria que va a afectar sin duda a su poesía. Pedirá su mano a través del profesor Zunón. El debate familiar por la diferencia de edad entre ambos, concluirá con la sentencia ¡¡Que la niña decida¡¡, y decidirá por el amor al poeta. Se fija la fecha de la boda para cuando Leonor cumpla los 15 años, será el 30 de Julio de 1909. Un día paseando con sus amigas, les dirá que tendrá que desistir de los paseos con ellas, pues se ha comprometido con el profesor de francés del instituto.


Parece ser que no sienta muy bien en algunas personas de Soria esta relación, que es vista  como una inferencia por parte de un profesor de 34 años hacia la niña soriana de 15. Nada, no obstante, se puede oponer al amor que sienten ambos. Ahora, Antonio, tiene compañía en sus paseos y la vida adquirirá un nuevo sentido. Más adelante en 1918 dirá en  carta escrita a Pedro Chico:

”Si la felicidad es algo posible y real –lo que a veces pienso– yo la identifico mentalmente con los años de mi vida en Soria y con el amor de mi mujer”

Llega el día de nupcias, Antonio y Leonor salen de la calle Estudios, hacia la plaza de San Blas y Rosel, giran hacia la izquierda por el Collado llegando en este paseo de 300 metros a la Iglesia Santa María La Mayor, en la plaza del mismo nombre. Entran los enamorados e invitados, incluidos al completo el claustro de profesores. De padrino y madrina, el tío de Leonor, Gregorio Cuevas y la madre de Antonio, Ana Ruiz, respectivamente.

Ya son marido y mujer y salen de la iglesia ¡¡Vivan los Novios!!. De repente la alegría de los novios se ve cortada por los abruptos y voces en contra del matrimonio por parte de unos jóvenes escondidos en los soportales, que están en desacuerdo con este matrimonio descompensado en edad. Antonio tiene 34 y Leonor 15 años. Antonio abraza a Leonor, que no parece entender nada, y los invitados se enfrentan a los manifestantes que huyen, después de tal herejía en un día tan especial para lo novios.

Años mas tarde comentará Antonio en carta a Pilar de Valderrama (Guiomar): "El día de mi boda fue para mí un verdadero martirio".

La luna de miel en Zaragoza, Pamplona, San Sebastián y Madrid. Vuelven los novios y la madre de Leonor les ha preparado dos habitaciones, una destinada a despacho de Antonio, que da a un jardín.


La vida es feliz para el poeta, que va a sus clases con un ánimo y entusiasmo distinto. Se nota en el aula una mayor pasión por parte del profesor de francés.

Terminadas las clases y sin perder tiempo, acude al encuentro con su amada. Juntos recorren una Soria, ya distinta para el Poeta.


Pensión en la calle Estudios de Isabel Cuevas, donde habitaron como marido y mujer, 
Antonio y Leonor (Cortesía de Jesús Bozal Alfaro, director de la EOI de Soria, fotografía de Miguel Moreno y Moreno , autor de numerosas obras, sobre Soria).

Todos es dicha. Un día de septiembre de 1910, el poeta en su deseo de conocer más a fondo la tierra de su esposa, decide realizar un viaje para conocer el nacimiento del Duero y se dirige en compañía de unos amigos, hacia Cidones en coche, andando hasta Vinuesa, pasando por el pueblo hoy inundado “La Medra” y en caballo hasta Covaleda, camino hacia el pico de Urbión. Llegados arriba les sorprende una tormenta, y los caminantes descienden, camino por Revinuesa, hasta la Laguna Negra.



Esta visita le servirá para crear el romance “La Tierra de Alvargonzález”, gran parte del cual escribirá en París poco después, y será publicado en enero de 1912. Llegados a Soria, Antonio le cuenta a su mujer el camino recorrido y los paisajes que han dejado en él huella profunda en el alma.



Poco después Antonio, decide pedir al Ministerio de Instrucción Pública, una beca de ampliación de estudios para Francia con el fin de profundizar en ésta lengua, y ésta le es concedida. Así, los esposos emigran a París. Es enero de 1911. Por las mañanas cumple con sus deberes el poeta, mientras que Leonor le espera impaciente. Las tardes se aprovechan para conocer juntos los rincones y paseos más románticos de la ciudad. Nada parece presagiar lo que poco después sucede. Un día de Julio de 1911 , en plena fiesta de la independencia, Leonor vomita sangre. Su amado muy asustado acude a su ayuda, no sabe que hacer, ¿Qué está pasando? ... ; Leonor está enferma y es hospitalizada de tuberculosis por unas semanas. El doctor recomienda a Antonio que busque para su mujer un lugar donde respirar aire puro. ¡¡Soria les espera¡¡.


Es Septiembre de 1911. Encuentran en la estación a familia y amigas de Leonor. Se abrazan y lloran al encontrarse. Leonor luce sus nuevos vestidos de París.Llegado la primavera de 1912, Antonio alquila una casita camino del Mirón donde encontrar más fácilmente el ambiente deseado. Su mujer parece recobrarse, y el esposo reza con todo su alma para la curación de su mujer:

A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

.................

Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera. 






En Abril de 1912 se publica Campos de Castilla


Leonor se encuentra cada vez más cansada, y para pasear por el mirador, Antonio Machado manda construir un cochecito de inválido donde lleva a la mujer, con la esperanza de vencer la enfermedad. Los testigos los ven cada día en una imagen tenebrosa y “patética”. Cada día sube con Leonor hasta la ermita del Mirón, y la deja en la tapia para que la dé el sol. Mientras Antonio se asoma con la excusa de ver el paisaje, llora sin consuelo, ante la injusticia de su vida y de su mujer. “Yo hubiera preferido morir mil veces a verla morir, hubiera dado mil vidas por la suya...” dice en una carta aUnamuno en 1913. Después antes del volver al casa, pasa con su mujer al interior del templo para que rece.


Nada se puede ya hacer, la muerte se acerca con paso ligero.

Una noche de verano
—estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa—
la muerte en mi casa entró.
Se fue acercando a su lecho
—ni siquiera me miró—,
con unos dedos muy finos,
algo muy tenue rompió.
Silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.
Mi niña quedó tranquila,
dolido mi corazón,
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos!. 



Leonor yace muerta. Es el 1 de Agosto de 1912. Un día antes ha llegado la madre de Antonio, Ana Ruiz, quién acompaña en su tristeza y amargura al hijo que por un tiempo había encontrado la felicidad. Ahora ya es todo pesar. 


“Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería. 
Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar. 
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía. 
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar”


El poeta permanece 8 días más en Soria, y cada tarde sube hacia el Espino para encontrarse con la presencia de la esposa perdida. La imagen es de un tristeza infinita. El recuerdo insoportable de una Soria sin su mujer, de la Soria tantas veces cantada le empujan a abandonar la capital. Su próximo destino, Baeza. 




En 1930 entrevista La Voz de España, Machado hablará de su experiencia Soriana



"Soy hombre extraordinariamente sensible al lugar en que vivo. La geografía, las tradiciones, las costumbres de las poblaciones por donde paso, me impresionan profundamente y dejan huella en mi espíritu. Allá, en 1907, fui destinado como catedrático a Soria. Soria es lugar rico en tradiciones poéticas. Allí nace el Duero, que tanto papel juega en nuestra historia. Allí, entre San Esteban de Gormaz y Medinacelli, se produjo el monumento literario del Poema del Cid. Por si ello fuera poco, guardo de allí recuerdo de mi breve matrimonio con una mujer a la que adoré con pasión y que la muerte me arrebató al poco tiempo. Y viví y sentí aquel ambiente con toda intensidad. Subí al Urbión, al nacimiento del Duero. Hice excursiones a Salas, escenario de la trágica leyenda de los Infantes. Y de allí nació el poema de Alvargonzález."





su obra


A JOSÉ MARÍA PALACIO

Palacio, buen amigo,
¿está la primavera
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos? En la estepa
del alto Duero, Primavera tarda,
¡pero es tan bella y dulce cuando llega!...

¿Tienen los viejos olmos
algunas hojas nuevas?

Aún las acacias estarán desnudas
y nevados los montes de las sierras.

¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa,
allá, en el cielo de Aragón, tan bella!

¿Hay zarzas florecidas
entré las grises peñas,
y blancas margaritas
entre la fina hierba?

Por esos campanarios
ya habrán ido llegando las cigüeñas.

Habrá trigales verdes,
y mulas pardas en las sementeras,
y labriegos que siembran los tardíos
con las lluvias de abril. Ya las abejas
libarán del tomillo y el romero.

¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?

Furtivos cazadores, los reclamos
de la perdiz bajo las capas luengas,
no faltarán. Palacio, buen amigo,

¿tienen ya ruiseñores las riberas?

Con los primeros lirios
y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul, sube al Espino,
al alto Espino donde está su tierra..


Para saber más de A. Machado



ESTILO DE A. MACHADO

            La generación del 98 y Machado.

            Todos los miembros de la Gen. del 98 rechazan la retórica o el prosaísmo de la generación anterior. Ello enlaza con el sentido de sobriedad que los caracteriza. La voluntad antirretórica va en ellos acompañada de un exigente cuidado del estilo.

            Otro rasgo común es el gusto por las palabras tradicionales y terruñeras. Todos ellos ampliarán el caudal léxico bebiendo del habla de los pueblos o de las fuentes clásicas.

            También es de destacar el subjetivismo como rasgo esencial de la estética del 98. De ahí el lirismo que impregna tantas páginas, desvelando el sentir personal de los autores. De ahí también que sea tan difícil separar lo visto de la manera de mirar; Así, se identifica paisaje -alma, realidad y sensibilidad llegan a fundirse íntimamente.

            Todos estos rasgos, comunes a todos los miembros del 98 caracterizan también el estilo de Machado.

            Poesía: esencialidad y temporalidad.

            Esencialidad en poesía supone, para Machado, el reconocimiento de la primacía de la vida sobre el arte, de la experiencia vivida sobre la imaginación creadora.

            La temporalidad obliga al poeta a transmitir, no la idea del tiempo, sino la emoción del tiempo. Machado se vale de una serie de recursos que subrayan el carácter emotivo y existencial de la poesía:

            · Las formas estróficas predilectas (la silva y el romance) pueden contribuir a crear en la mente lectora la idea del fluir del tiempo.

            · Lo mismo ocurre con el empleo del verbo. Todas las formas durativas aparecen insistentemente en sus versos. El pretérito imperfecto de indicativo ("la tarde caía...) y las perífrasis de tipo durativo (con gerundio: yo voy soñando caminos...). Gracias a ellas el lector puede sentir el proceso aludido como transcurso, no como resultado. Esta vivencia del transcurso temporal se consigue a veces utilizando el futuro de probabilidad (Por esos campanarios ya habrán ido llegando...).

            · Los adverbios temporales también contribuyen a expresar ese discurrir en el que vive el hombre:
            Ya te he oído.
            Tic-tic, tic-tic... siempre igual

            ·Los adjetivos demostrativos son muy del gusto de Machado. Los emplea para subrayar la presencia emotiva de una situación o experiencia del pasado (estos días azules y este sol de la infancia...).

            · Podemos hablar de otros recursos como el polisíndetonel tiempo que lame y roe y pule y mancha y muerde... y la yuxtaposición o asíndeton: tren camina, silba, humea, acarrea...

            · Las interrogaciones retóricas¿Hay zarzas florecidas / entre las grises peñas?

            La estilística de la temporalidad no se limita a los recursos ahora enumerados: imágenes, símbolos, adjetivos, antítesis y paradojas contribuyen a su pleno logro.

            Semántica: dificultad - sí; oscuridad-no

            El éxito popular de nuestro poeta se debe en gran medida a la llaneza con que discurre su palabra. Podríamos decir que en el verso de Machado hay dificultad, pero no oscuridad. Si algo se resiste a la comprensión del lector es interior e íntimo.

Las palabras acostumbran a ser las mismas del lenguaje coloquial. Salvo por algunos detalles, incrustados sin estridencias, algunos versos pasarían con facilidad a la prosa. Hay poemas que se acercan más al tono conversacional que al poético:
Dios sabe donde andarán
mis gafas... entre librotes...

            Lo único que desmiente algo lo que venimos diciendo es el empleo de determinados arcaísmos (luengo, desparecer...) y construcciones poco habituales: allegados son a un paraje / en donde el pinar se espesa...

            Sintaxis: concisión (frases breves, estilo nominal, yuxtaposición, enumeraciones).

            La concisión es un rasgo que casa bien  con el acercamiento a las formas más ágiles y fluidas de la expresión. Abundan en Machado las frases breves, de estructura sencilla, sin incisos artificiosos. A veces, esa tendencia a lo escueto le lleva a la frase nominal: soledad, sequedad... Otro viaje de ayer / por la tierra castellana / -¡ pinos del amanecer / entre Almazón y Quintana!...

            Son característicos de nuestro poeta las enumeraciones de objetos y realidades que, con técnica impresionista, evocan en la mente del lector la emoción del paisaje: las tierras labrantías / como retazos de estameñas pardas / el huertecillo, el abejar, los trozos / de verde oscuro en que el merino pasta...

            La adjetivación y el color (impresionismo y emoción)

            Quizá uno de los rasgos más característicos del estilo de Machado sea el uso del epíteto: caer la blanca nieve sobre la fría tierra... La adjetivación encierra a menudo la sinestesia (blanca juventud, silencio turbio, agrio ruido, tierra amarga, lágrimas sonoras...).

            También emplea con frecuencia una adjetivación que implica una metáfora descendente (degradante): hay un mañana estomagante escrito / en la tarde pragmática y dulzona ligadas al empleo del adjetivo están las notas de color. En Machado se alternan colores vivos (rojos, verdes, morados, violetas...) con otros más apagados (grises, cenicientos, pardos...). A veces, en una misma descripción se mezclan y se conjugan.

            Varios adjetivos, repletos de una gran carga emocional, subrayan la cercanía del hombre y la naturaleza, en contraste con el tedio urbano: noble, varonil, humilde, triste, fuerte, ingrata, esquelética...
           
            Sustantivos

            En los lugares en que la descripción de la naturaleza es una directa acumulación de elementos visuales, percibimos una deliberada repetición, tendente a subrayar la rudeza del paisaje. Es la alta Castilla de la montaña cuyos colores ya hemos comentado, cuyas plantas son hierbas montaraces o, en el mejor de los casos, violetas y margaritas; cuyos pájaros son águilas o aves de rapiña. Todos los elementos más suaves del escenario de las tierras altas, flora, fauna, se eliminan, a favor de una visión única, casi mística: la de la dignidad ascética, casi guerrera, marco adecuado al sueño de una España implacable y redentora.

            Figuras literarias

            El símbolo
            Los símbolos abundan en toda la obra de Machado. En Campos de Castilla aunque no faltan su importancia es menor. Aquí los símbolos se hacen lógicos. La sombra de Caín, el caballero andaluz, el criminal, el olmo seco, la encina... son unívocos, transparentes.
            La metáfora
            Las metáforas machadianas se enriquecen, suman connotaciones y sugerencias, al reiterarse en otros poemas. En los versos de nuestro poeta forman vivo contraste el frecuentísimo uso de metáforas y metonimias tópicas y lexicalizadas:
Castilla miserable, ayer dominadora
envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada

recuerda cuándo tuvo la fiebre  ...