miércoles, 3 de diciembre de 2014

Antonio Machado

BIOGRAFÍA DE ANTONIO MACHADO: 
VIDA DE MACHADO EN SU ESTANCIA EN SORIA

Cinco años en la tierra de Soria, hoy para mí sagrada –allí me casé; allí perdí a mi esposa, a quien adoraba—, orientaron mis ojos y mi corazón hacia lo esencial castellano…” (Prólogo a la tierra de Alvargonzález )



Antonio Machado llega en mayo de 1907 con 32 años a Soria tras aprobar las oposiciones a Lengua Francesa en abril.



El poeta parece ser que visitó por dos veces la capital soriana antes de instalarse definitivamente para el comienzo del curso académico. En la primera ocasión se dirige al instituto para presentarse al director y pedir que sea el profesor suplente quien finalice el año académico, pues ya es época de exámenes


Se instala en una pensión de la calle del Collado 50 esquina con la calle Instituto en donde eran dueños de la misma Isidoro Martínez y Regina Cuevas, tía de Leonor Izquierdo.

A pesar del poco tiempo que permanece en esta visita, probablemente no resistirá el impulso de conocer los parajes de la que será su “patria chica” durante 5 años, siendo paseo principal San Polo y San Saturio.

A este respecto corresponden estos primeros versos, ORILLAS DEL DUERO

¡Primavera soriana, primavera
humilde, como el sueño de un bendito,
de un pobre caminante que durmiera
de cansancio en un páramo infinito!
¡Campillo amarillento,
como tosco sayal de campesina,
pradera de velludo polvoriento
donde pace la escuálida merina! 



Pensión en la Calle del Collado, 54


Paseo San Saturio



Antonio tendrá por delante todo el verano para disfrutar de Madrid antes de “recluirse” definitivamente por un periodo de 8 meses dedicado a sus labores docentes. Cuando llega Octubre para el comienzo del curso se instala en la misma pensión del Collado que en el primer viaje



En diciembre Isidoro Martínez y su esposa Regina Cuevas deciden abandonar Soria y ceden la pensión a la hermana de ésta, Isabel Cuevas, que viene con su esposo Ceferino Izquierdo, y tres hijos; Leonor, Antonia y Sinforiano. Estos trasladan la pensión a la Calle Estudios, 7 esquina con Teatinos.

Aula Machado



El Poeta enseguida se fija en la hija mayor llamada Leonor de 14 años que es muy solícita y cordial con los huéspedes y que seguramente le aporta esa alegría propia de la juventud que siempre ha echado de menos en sí mismo.





Comienza el curso escolar y el profesor Machado solo tiene dos clases de 7 y 8 alumnos, con lo cual dispone de tiempo suficiente para dar rienda suelta a la contemplación de la Naturaleza, que luego se convertirá en inspiración para hermosos versos. No parece mantener mucha relación con los demás profesores excepto con el profesor Federico Zunón que ocupa la misma pensión. Alguna parada en el casino Amistad para tomar café y leer el periódico. Baja hasta el paseo entre San Polo y San Saturio y ahonda en la belleza del paisaje de la Soria que luego tanto amará y que convertirá en la gran obra de la poesía universal “Campos de Castilla”.



Durante el comienzo de este curso escolar Machado va a compatibilizar sus clases en el Instituto con las que imparte de forma desinteresada en la Escuela de Artes y Oficios a obreros de la capital soriana. Es decir desde un primer momento se produce en el poeta hacia las gentes de Soria, un altruismo e implicación en la problemática social y económica, que no se ha mencionado lo suficiente y que es fácilmente comprobable. Así queda reflejado este dato en el Avisador Numantino, el 10 de octubre de 1907 (Ver "Hemeroteca Antonio Machado")(dato proporcionado por Jesús Bozal Alfaro, director de la Escuela Oficial de Idiomas de Soria). Este acontecimiento en la vida de Machado es la antesala de otros, como la creación de la Universidad Popular Segoviana, donde también impartiría clases gratuitas a las gentes mas humildes.


En Marzo de 1908 es nombrado Vicedirector del Instituto.
Antonio Machado cumple religiosamente con sus clases, mientras empieza a tomar confianza con la joven de la que hace partícipe de una atención preferencial. Leonor es aficionada a la poesía encontrando en el poeta, canal de expresión de sus emociones. De vez en cuando se la encuentra en sus paseos por San Saturio y la sigue a distancia. Ésta, siendo consciente de los sentimientos del primero se lo hace saber a sus amigas. Parece ser que en estos momentos hay un chico que la pretende, barbero de profesión. Consciente de ello el poeta y celoso de los pretendientes, inventa una estratagema para hacer saber a la joven sus sentimientos. Deja como olvidados encima de una mesa un fragmento de una de sus poesías que dice:


“Ay, si la niña que yo quieropreferirá casarse,
con el mocito barbero”


Leonor se dará enseguida por aludida, y le reprochará con un gran disgusto que piense de esta forma. Señal se convertirá ésta, de ser correspondido por una niña de 14 años en este momento que admira profundamente al poeta y sus versos. Enseguida entran en relaciones. Se produce en Machado una transformación en su visión de Soria que va a afectar sin duda a su poesía. Pedirá su mano a través del profesor Zunón. El debate familiar por la diferencia de edad entre ambos, concluirá con la sentencia ¡¡Que la niña decida¡¡, y decidirá por el amor al poeta. Se fija la fecha de la boda para cuando Leonor cumpla los 15 años, será el 30 de Julio de 1909. Un día paseando con sus amigas, les dirá que tendrá que desistir de los paseos con ellas, pues se ha comprometido con el profesor de francés del instituto.


Parece ser que no sienta muy bien en algunas personas de Soria esta relación, que es vista  como una inferencia por parte de un profesor de 34 años hacia la niña soriana de 15. Nada, no obstante, se puede oponer al amor que sienten ambos. Ahora, Antonio, tiene compañía en sus paseos y la vida adquirirá un nuevo sentido. Más adelante en 1918 dirá en  carta escrita a Pedro Chico:

”Si la felicidad es algo posible y real –lo que a veces pienso– yo la identifico mentalmente con los años de mi vida en Soria y con el amor de mi mujer”

Llega el día de nupcias, Antonio y Leonor salen de la calle Estudios, hacia la plaza de San Blas y Rosel, giran hacia la izquierda por el Collado llegando en este paseo de 300 metros a la Iglesia Santa María La Mayor, en la plaza del mismo nombre. Entran los enamorados e invitados, incluidos al completo el claustro de profesores. De padrino y madrina, el tío de Leonor, Gregorio Cuevas y la madre de Antonio, Ana Ruiz, respectivamente.

Ya son marido y mujer y salen de la iglesia ¡¡Vivan los Novios!!. De repente la alegría de los novios se ve cortada por los abruptos y voces en contra del matrimonio por parte de unos jóvenes escondidos en los soportales, que están en desacuerdo con este matrimonio descompensado en edad. Antonio tiene 34 y Leonor 15 años. Antonio abraza a Leonor, que no parece entender nada, y los invitados se enfrentan a los manifestantes que huyen, después de tal herejía en un día tan especial para lo novios.

Años mas tarde comentará Antonio en carta a Pilar de Valderrama (Guiomar): "El día de mi boda fue para mí un verdadero martirio".

La luna de miel en Zaragoza, Pamplona, San Sebastián y Madrid. Vuelven los novios y la madre de Leonor les ha preparado dos habitaciones, una destinada a despacho de Antonio, que da a un jardín.


La vida es feliz para el poeta, que va a sus clases con un ánimo y entusiasmo distinto. Se nota en el aula una mayor pasión por parte del profesor de francés.

Terminadas las clases y sin perder tiempo, acude al encuentro con su amada. Juntos recorren una Soria, ya distinta para el Poeta.


Pensión en la calle Estudios de Isabel Cuevas, donde habitaron como marido y mujer, 
Antonio y Leonor (Cortesía de Jesús Bozal Alfaro, director de la EOI de Soria, fotografía de Miguel Moreno y Moreno , autor de numerosas obras, sobre Soria).

Todos es dicha. Un día de septiembre de 1910, el poeta en su deseo de conocer más a fondo la tierra de su esposa, decide realizar un viaje para conocer el nacimiento del Duero y se dirige en compañía de unos amigos, hacia Cidones en coche, andando hasta Vinuesa, pasando por el pueblo hoy inundado “La Medra” y en caballo hasta Covaleda, camino hacia el pico de Urbión. Llegados arriba les sorprende una tormenta, y los caminantes descienden, camino por Revinuesa, hasta la Laguna Negra.



Esta visita le servirá para crear el romance “La Tierra de Alvargonzález”, gran parte del cual escribirá en París poco después, y será publicado en enero de 1912. Llegados a Soria, Antonio le cuenta a su mujer el camino recorrido y los paisajes que han dejado en él huella profunda en el alma.



Poco después Antonio, decide pedir al Ministerio de Instrucción Pública, una beca de ampliación de estudios para Francia con el fin de profundizar en ésta lengua, y ésta le es concedida. Así, los esposos emigran a París. Es enero de 1911. Por las mañanas cumple con sus deberes el poeta, mientras que Leonor le espera impaciente. Las tardes se aprovechan para conocer juntos los rincones y paseos más románticos de la ciudad. Nada parece presagiar lo que poco después sucede. Un día de Julio de 1911 , en plena fiesta de la independencia, Leonor vomita sangre. Su amado muy asustado acude a su ayuda, no sabe que hacer, ¿Qué está pasando? ... ; Leonor está enferma y es hospitalizada de tuberculosis por unas semanas. El doctor recomienda a Antonio que busque para su mujer un lugar donde respirar aire puro. ¡¡Soria les espera¡¡.


Es Septiembre de 1911. Encuentran en la estación a familia y amigas de Leonor. Se abrazan y lloran al encontrarse. Leonor luce sus nuevos vestidos de París.Llegado la primavera de 1912, Antonio alquila una casita camino del Mirón donde encontrar más fácilmente el ambiente deseado. Su mujer parece recobrarse, y el esposo reza con todo su alma para la curación de su mujer:

A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

.................

Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera. 






En Abril de 1912 se publica Campos de Castilla


Leonor se encuentra cada vez más cansada, y para pasear por el mirador, Antonio Machado manda construir un cochecito de inválido donde lleva a la mujer, con la esperanza de vencer la enfermedad. Los testigos los ven cada día en una imagen tenebrosa y “patética”. Cada día sube con Leonor hasta la ermita del Mirón, y la deja en la tapia para que la dé el sol. Mientras Antonio se asoma con la excusa de ver el paisaje, llora sin consuelo, ante la injusticia de su vida y de su mujer. “Yo hubiera preferido morir mil veces a verla morir, hubiera dado mil vidas por la suya...” dice en una carta aUnamuno en 1913. Después antes del volver al casa, pasa con su mujer al interior del templo para que rece.


Nada se puede ya hacer, la muerte se acerca con paso ligero.

Una noche de verano
—estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa—
la muerte en mi casa entró.
Se fue acercando a su lecho
—ni siquiera me miró—,
con unos dedos muy finos,
algo muy tenue rompió.
Silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.
Mi niña quedó tranquila,
dolido mi corazón,
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos!. 



Leonor yace muerta. Es el 1 de Agosto de 1912. Un día antes ha llegado la madre de Antonio, Ana Ruiz, quién acompaña en su tristeza y amargura al hijo que por un tiempo había encontrado la felicidad. Ahora ya es todo pesar. 


“Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería. 
Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar. 
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía. 
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar”


El poeta permanece 8 días más en Soria, y cada tarde sube hacia el Espino para encontrarse con la presencia de la esposa perdida. La imagen es de un tristeza infinita. El recuerdo insoportable de una Soria sin su mujer, de la Soria tantas veces cantada le empujan a abandonar la capital. Su próximo destino, Baeza. 




En 1930 entrevista La Voz de España, Machado hablará de su experiencia Soriana



"Soy hombre extraordinariamente sensible al lugar en que vivo. La geografía, las tradiciones, las costumbres de las poblaciones por donde paso, me impresionan profundamente y dejan huella en mi espíritu. Allá, en 1907, fui destinado como catedrático a Soria. Soria es lugar rico en tradiciones poéticas. Allí nace el Duero, que tanto papel juega en nuestra historia. Allí, entre San Esteban de Gormaz y Medinacelli, se produjo el monumento literario del Poema del Cid. Por si ello fuera poco, guardo de allí recuerdo de mi breve matrimonio con una mujer a la que adoré con pasión y que la muerte me arrebató al poco tiempo. Y viví y sentí aquel ambiente con toda intensidad. Subí al Urbión, al nacimiento del Duero. Hice excursiones a Salas, escenario de la trágica leyenda de los Infantes. Y de allí nació el poema de Alvargonzález."





su obra


A JOSÉ MARÍA PALACIO

Palacio, buen amigo,
¿está la primavera
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos? En la estepa
del alto Duero, Primavera tarda,
¡pero es tan bella y dulce cuando llega!...

¿Tienen los viejos olmos
algunas hojas nuevas?

Aún las acacias estarán desnudas
y nevados los montes de las sierras.

¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa,
allá, en el cielo de Aragón, tan bella!

¿Hay zarzas florecidas
entré las grises peñas,
y blancas margaritas
entre la fina hierba?

Por esos campanarios
ya habrán ido llegando las cigüeñas.

Habrá trigales verdes,
y mulas pardas en las sementeras,
y labriegos que siembran los tardíos
con las lluvias de abril. Ya las abejas
libarán del tomillo y el romero.

¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?

Furtivos cazadores, los reclamos
de la perdiz bajo las capas luengas,
no faltarán. Palacio, buen amigo,

¿tienen ya ruiseñores las riberas?

Con los primeros lirios
y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul, sube al Espino,
al alto Espino donde está su tierra..


Para saber más de A. Machado



ESTILO DE A. MACHADO

            La generación del 98 y Machado.

            Todos los miembros de la Gen. del 98 rechazan la retórica o el prosaísmo de la generación anterior. Ello enlaza con el sentido de sobriedad que los caracteriza. La voluntad antirretórica va en ellos acompañada de un exigente cuidado del estilo.

            Otro rasgo común es el gusto por las palabras tradicionales y terruñeras. Todos ellos ampliarán el caudal léxico bebiendo del habla de los pueblos o de las fuentes clásicas.

            También es de destacar el subjetivismo como rasgo esencial de la estética del 98. De ahí el lirismo que impregna tantas páginas, desvelando el sentir personal de los autores. De ahí también que sea tan difícil separar lo visto de la manera de mirar; Así, se identifica paisaje -alma, realidad y sensibilidad llegan a fundirse íntimamente.

            Todos estos rasgos, comunes a todos los miembros del 98 caracterizan también el estilo de Machado.

            Poesía: esencialidad y temporalidad.

            Esencialidad en poesía supone, para Machado, el reconocimiento de la primacía de la vida sobre el arte, de la experiencia vivida sobre la imaginación creadora.

            La temporalidad obliga al poeta a transmitir, no la idea del tiempo, sino la emoción del tiempo. Machado se vale de una serie de recursos que subrayan el carácter emotivo y existencial de la poesía:

            · Las formas estróficas predilectas (la silva y el romance) pueden contribuir a crear en la mente lectora la idea del fluir del tiempo.

            · Lo mismo ocurre con el empleo del verbo. Todas las formas durativas aparecen insistentemente en sus versos. El pretérito imperfecto de indicativo ("la tarde caía...) y las perífrasis de tipo durativo (con gerundio: yo voy soñando caminos...). Gracias a ellas el lector puede sentir el proceso aludido como transcurso, no como resultado. Esta vivencia del transcurso temporal se consigue a veces utilizando el futuro de probabilidad (Por esos campanarios ya habrán ido llegando...).

            · Los adverbios temporales también contribuyen a expresar ese discurrir en el que vive el hombre:
            Ya te he oído.
            Tic-tic, tic-tic... siempre igual

            ·Los adjetivos demostrativos son muy del gusto de Machado. Los emplea para subrayar la presencia emotiva de una situación o experiencia del pasado (estos días azules y este sol de la infancia...).

            · Podemos hablar de otros recursos como el polisíndetonel tiempo que lame y roe y pule y mancha y muerde... y la yuxtaposición o asíndeton: tren camina, silba, humea, acarrea...

            · Las interrogaciones retóricas¿Hay zarzas florecidas / entre las grises peñas?

            La estilística de la temporalidad no se limita a los recursos ahora enumerados: imágenes, símbolos, adjetivos, antítesis y paradojas contribuyen a su pleno logro.

            Semántica: dificultad - sí; oscuridad-no

            El éxito popular de nuestro poeta se debe en gran medida a la llaneza con que discurre su palabra. Podríamos decir que en el verso de Machado hay dificultad, pero no oscuridad. Si algo se resiste a la comprensión del lector es interior e íntimo.

Las palabras acostumbran a ser las mismas del lenguaje coloquial. Salvo por algunos detalles, incrustados sin estridencias, algunos versos pasarían con facilidad a la prosa. Hay poemas que se acercan más al tono conversacional que al poético:
Dios sabe donde andarán
mis gafas... entre librotes...

            Lo único que desmiente algo lo que venimos diciendo es el empleo de determinados arcaísmos (luengo, desparecer...) y construcciones poco habituales: allegados son a un paraje / en donde el pinar se espesa...

            Sintaxis: concisión (frases breves, estilo nominal, yuxtaposición, enumeraciones).

            La concisión es un rasgo que casa bien  con el acercamiento a las formas más ágiles y fluidas de la expresión. Abundan en Machado las frases breves, de estructura sencilla, sin incisos artificiosos. A veces, esa tendencia a lo escueto le lleva a la frase nominal: soledad, sequedad... Otro viaje de ayer / por la tierra castellana / -¡ pinos del amanecer / entre Almazón y Quintana!...

            Son característicos de nuestro poeta las enumeraciones de objetos y realidades que, con técnica impresionista, evocan en la mente del lector la emoción del paisaje: las tierras labrantías / como retazos de estameñas pardas / el huertecillo, el abejar, los trozos / de verde oscuro en que el merino pasta...

            La adjetivación y el color (impresionismo y emoción)

            Quizá uno de los rasgos más característicos del estilo de Machado sea el uso del epíteto: caer la blanca nieve sobre la fría tierra... La adjetivación encierra a menudo la sinestesia (blanca juventud, silencio turbio, agrio ruido, tierra amarga, lágrimas sonoras...).

            También emplea con frecuencia una adjetivación que implica una metáfora descendente (degradante): hay un mañana estomagante escrito / en la tarde pragmática y dulzona ligadas al empleo del adjetivo están las notas de color. En Machado se alternan colores vivos (rojos, verdes, morados, violetas...) con otros más apagados (grises, cenicientos, pardos...). A veces, en una misma descripción se mezclan y se conjugan.

            Varios adjetivos, repletos de una gran carga emocional, subrayan la cercanía del hombre y la naturaleza, en contraste con el tedio urbano: noble, varonil, humilde, triste, fuerte, ingrata, esquelética...
           
            Sustantivos

            En los lugares en que la descripción de la naturaleza es una directa acumulación de elementos visuales, percibimos una deliberada repetición, tendente a subrayar la rudeza del paisaje. Es la alta Castilla de la montaña cuyos colores ya hemos comentado, cuyas plantas son hierbas montaraces o, en el mejor de los casos, violetas y margaritas; cuyos pájaros son águilas o aves de rapiña. Todos los elementos más suaves del escenario de las tierras altas, flora, fauna, se eliminan, a favor de una visión única, casi mística: la de la dignidad ascética, casi guerrera, marco adecuado al sueño de una España implacable y redentora.

            Figuras literarias

            El símbolo
            Los símbolos abundan en toda la obra de Machado. En Campos de Castilla aunque no faltan su importancia es menor. Aquí los símbolos se hacen lógicos. La sombra de Caín, el caballero andaluz, el criminal, el olmo seco, la encina... son unívocos, transparentes.
            La metáfora
            Las metáforas machadianas se enriquecen, suman connotaciones y sugerencias, al reiterarse en otros poemas. En los versos de nuestro poeta forman vivo contraste el frecuentísimo uso de metáforas y metonimias tópicas y lexicalizadas:
Castilla miserable, ayer dominadora
envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada

recuerda cuándo tuvo la fiebre  ...

No hay comentarios:

Publicar un comentario